¡Nada de Bananos!
- Brisa Team

- 2 ago
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Una vez que la tripulación del Brisa Elegante da la bienvenida a los pasajeros a bordo, se les ofrece una selección gratuita de fruta fresca de Costa Rica, como sandía, piña, mango, carambola, papaya y mucho más, pero nunca bananos.

Se trata de una tradición centenaria que se remonta al siglo XVIII: no se permiten bananos a bordo de los barcos.
En la época de los largos viajes y los veleros, se descubrió que los bananos, cuando se almacenaban en la bodega junto con otras raciones, provocaban que estas se echaran a perder prematuramente. Los bananos desprenden un gas llamado eteno (o etileno), que es el gas que hace que otros alimentos se echen a perder al convertir los azúcares en almidón.
Otra razón: ¡las arañas! Las arañas y sus huevos se escondían en los racimos de bananos (para ser justos, probablemente no esperaban un viaje por mar) y causaban problemas a los marineros que pasaban días o semanas en el mar en espacios reducidos.
Para colmo de la desgracia de los bananos, a menudo se encontraban flotando junto a los restos de naufragios, lo que reforzaba la superstición de que los bananos a bordo de los barcos traen mala suerte.

Incluso hoy en día persiste la superstición de que los bananos traen mala suerte a bordo. Me pregunto cómo se las arreglan los barcos que transportan bananos desde Costa Rica al resto del mundo. Pero no te preocupes: en el Brisa Elegante no corremos ningún riesgo innecesario, ¡así que nada de bananos!




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