El regreso de las lapas rojas a Quepos y Manuel Antonio: una historia de conservación y esperanza
- Brisa Team

- 17 jul
- 3 min de lectura
Si has navegado con Brisa Elegante por la costa de Quepos y Manuel Antonio, es muy probable que hayas escuchado su inconfundible llamado o visto el espectacular vuelo de un par de lapas rojas cruzando el cielo. Con su intenso plumaje escarlata, azul y amarillo, estas aves se han convertido en uno de los mayores símbolos de la biodiversidad de nuestra región.
Sin embargo, hace apenas unas décadas, observar una lapa roja en esta zona era un acontecimiento poco común.


Una especie amenazada
La lapa roja (Ara macao) habitaba originalmente gran parte del Pacífico costarricense. Con el paso del tiempo, la pérdida de bosques, la tala de árboles de gran tamaño, el tráfico ilegal de fauna silvestre y la captura de pichones para el comercio de mascotas redujeron considerablemente sus poblaciones.
Aunque la especie nunca desapareció por completo de Costa Rica, muchas áreas donde antes era común dejaron de albergar poblaciones estables.
El inicio de la recuperación
A partir de la década de 1990 comenzaron importantes esfuerzos para recuperar la presencia de la lapa roja en la región de Quepos y Manuel Antonio.
Diversas organizaciones ambientales, centros de rescate, instituciones gubernamentales, empresas turísticas y propietarios privados unieron esfuerzos para restaurar el hábitat y fortalecer las poblaciones locales mediante programas de rehabilitación, liberación de aves, monitoreo y educación ambiental.
Uno de los factores más importantes fue la reforestación con especies nativas que producen los frutos y semillas que las lapas necesitan para alimentarse y anidar.
Un hogar cada vez más seguro
Además de restaurar los bosques, numerosos proyectos instalaron nidos artificiales, protegieron árboles de gran tamaño y promovieron campañas educativas para evitar el saqueo de nidos y el comercio ilegal de estas aves.
El trabajo constante de biólogos, guardaparques, voluntarios y comunidades locales ha permitido que las lapas encuentren nuevamente un lugar seguro para reproducirse.
Hoy es posible observar parejas formando vínculos de por vida, criando a sus polluelos y utilizando tanto cavidades naturales como nidos especialmente diseñados para favorecer su reproducción.

Lapa Roja un símbolo de conservación
Actualmente, las lapas rojas vuelan libremente sobre los bosques de Manuel Antonio, las montañas que rodean Quepos y gran parte del litoral del Pacífico Central.
Aunque su recuperación representa un gran éxito para la conservación en Costa Rica, el trabajo continúa. La protección de los bosques, la conservación de árboles centenarios y la lucha contra el tráfico ilegal de fauna siguen siendo fundamentales para garantizar el futuro de la especie.
Un espectáculo que también puede disfrutarse desde el mar
Durante nuestros recorridos a bordo de Brisa Elegante es frecuente observar lapas rojas volando sobre la costa mientras buscan alimento entre los almendros de montaña y otros árboles nativos que forman parte de su hábitat.
Cada avistamiento es un recordatorio del extraordinario esfuerzo de conservación que ha permitido que estas magníficas aves vuelvan a formar parte del paisaje de Quepos y Manuel Antonio.
Navegar por esta costa no solo ofrece la oportunidad de disfrutar del océano, sino también de apreciar una de las historias de recuperación ambiental más inspiradoras de Costa Rica.
La próxima vez que escuches el característico llamado de una lapa roja mientras contemplas la selva desde el mar, recordarás que su presencia no es una casualidad, sino el resultado de muchos años de trabajo, dedicación y compromiso con la naturaleza.




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